Monday, January 23, 2006


















VOY A HABLAR DE LA ESPERANZA


Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!


Cesár Vallejo.




Los ángeles lloran el tiempo perdido
sobre las cenizas de las estrellas muertas
crecen lirios en sus ausencias estelares,
flores tristes ingrávidas,
puñales y heridas marmóreas
de historias antiguas,
crece agonía de humedad marítima,
algo perdido en los contornos de la pena:
risas, palabras, tacto de piel
y lujuria imaginada
una falta sin fondo en la vulva de la muerte
meretriz de terciopelo de sombras
crece un pregunta que resuena fragmentada de ecos.

Estrellas muertas: ¿qué conjuro les devuelve el resplandor?
¿el sueño,
lo onírico del fulgor de los sueños?
¿Allí renacidas
como rocío de cal sobre los párpados de Endimión*
desnudes
lujuria
labios de marfil de la luna
sobre los labios somnolientos de Endimión
serán nuevamente la belleza pálida y eterna
ante la negrura de los ojos
de los amantes muertos?



*Post scriptum: Endimión, pastor de Caria. Una noche de verano, luego de cuidar sus rebaños, Endimión se refugió en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche era clara, y en el cielo la luna paseaba en su carruaje. La luz entró en la cueva, y así pudo ver al joven dormido. Desde el momento en que la diosa lo miró se enamoró de él.Descendió entonces del Cielo, y Endimión fue despertado por el roce de los labios de la luna sobre los suyos. Toda la caverna estaba iluminada su la luz plateada. Ante él vio a la diosa lunar brillante, y entre los dos nació una gran pasión.La diosa lunar subió después al Olimpo, y rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, y el Señor del Olimpo aceptó. Endimión, luego de meditarlo, pidió el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertaría para recibir a la diosa lunar. Zeus le concedió su petición.

Sunday, January 15, 2006




“Como si un príncipe – pensaba -, después de recorrer vastas y solitarias regiones, se encontrase frente a la gruta donde ella duerme vigilada por el dragón. Y como si, para colmo, advirtiese que el dragón no vigila a su lado amenazante como lo imaginamos en los mitos infantiles, sino, lo que era más angustioso, dentro de ella misma: como si fuera una princesa – dragón, un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo: como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o murciélago.
Y los vientos misteriosos que parecían soplar desde la oscura gruta de la dragón – princesa agitaban su alma y la desgarraban, todas sus ideas eran rotas y mezcladas y su cuerpo estremecido por complejas sensaciones...
Y lo más extraño era que él quería a ese monstruo equívoco: dragón – princesa, rosafango, niña murciélago...”

Ernesto Sabato.
Sobre heroes y tumbas.



Lamento a las puertas del paraíso


Dejemos que caiga la última lágrima
el ultimo acorde del réquiem
sonará
junto a las notas de nuestra hipocresía
el juego siniestro de no vernos
de no palparnos
y creernos reales
sentir dolor, gemir por algo
desvanecido de antemano, inevitable, intransigente
como la muerte que nos apuntala en las esquinas los sueños
de felicidad
sí, todo tan bello y nauseabundo
tan fácil sería hablar de la otra piel que te busca
que te roza, que te oprime con lujuria
que en verdad sella tus labios con el beso que nunca te daré
esa piel que sí es real y te hará real a ti
mientras me quedo en el matadero
un par de meses y soy lo que fui siempre
sólo un espectro de polvo que quiso amarte
un demente que se creyó príncipe de alguna leyenda
que te creyó
la princesa que debía salvar de algún dragón
delirio
sólo delirio
sueño de una noche de verano en el siquiátrico
algo como un recuerdo que se descascara en tu memoria
entonces por qué no aceptar la verdad
de una vez
directa y eficazmente
sin la morfina que nos inoculan las mentiras
allí en alguna hora del crepúsculo
anocheciendo aunque sean la 3 de la tarde
por que el dolor oscurece
nos hace nocturnos y con silencios
con olvidos a las espaldas es noche
a cualquier hora
se enluta por fuera y por dentro
para después parir a la luz
esa desgarradura de entrañas cuando vemos
todo
absolutamente todo como es
y no habrá consuelo pensaré después
entre los cadáveres de palabras
que la fin es lo único que queda
pero siempre hay consuelo
la muerte es consuelo
la dulce ilusión después del combate
de la distancia, la pérdida, de la vuelta
a las cenizas del paraíso, del llanto
y la espera inútil por lo que nunca llegó.

Sunday, January 08, 2006


Para una orquídea en la rugosa realidad de los sueños muertos...

De antemano te regalo estas palabras
para que juegues con ellas,
para que entre tus dedos se conviertan en estrellas,
en soles,
en flores,
de un paisaje que nace con tu sonrisa.
Sé que andas por ahí, revoloteando,
que aún no despiertas del sueño de mis palabras,
pero palpitas
y oigo tu risa de muñeca astral,
y tu voz,
y tu silencio
que cierra mi herida con su último acorde.

En esta oscuridad están las semillas de tu luz:
eres los pétalos póstumos,
la música,
las constelaciones,
los perfumes,
la inocencia que revela el secreto oculto
en cada hoja caída.

¿ Eres tú quién me espera
o
soy yo quién te busca en los bordes rotos
de algún paraíso en ruinas?

Dime mi niña, entre los lirios que acunan tu sueño,
despacito en el aire,
sólo un par de sílabas que te presagien por mis venas,
sólo un ardor,
un fulgor repentino y breve,
para comenzar a construirte un reino sonámbulo,
hechizado,
que sólo al ver tu rostro te nombre princesa;
un reino cubierto de jardines
dispuestos a morir en tu tristeza
para secar con su fragancia tus lágrimas.


Saturday, January 07, 2006

Mi muñeca triste,
lágrimas sin eco,
ojos vacíos delirios nocturnos
súcubos se deslizan por tu cuerpo
en volviéndote en aromas fríos
en el alba
que se mezcla con tu piel de lirio
cansado en jardines artificiales
en soles opacos que te anudan en sus claroscuros
tan frágil en lo rugoso de sus fulgores
oculta en la noche
en el insomnio que te triza
princesa sonámbula
en las inexpugnables ruinas de tu tristeza.

Mi muñeca triste,
déjame nacer de tu sangre y tus lágrimas
en palabra y en acto
déjame transformarme en la alquimia de tu dolor
para cerrar tu herida con un beso insomne.

Upgrade your email with 1000's of emoticon icons

Upgrade Your Email - Click here!

Monday, January 02, 2006